En las joyas art decó se une la modernidad con el pasado. Este estilo de joyería se desarrolló a principios del siglo XX y aún hoy sigue fascinando a expertos, coleccionistas y a vendedores de joyas.
Es, sin duda, uno de los estilos más destacados por la complejidad de sus joyas y por la extensa gama de piedras preciosas utilizadas en cada pieza.
Historia del art decó en la joyería
El art decó fue un movimiento artístico muy influyente desde principios del siglo XX hasta mediados del mismo. Es un estilo de amalgama, el cual recibió influencias del constructivismo, del cubismo, futurismo, del art nouveau y del racionalismo propio de la escuela Bauhaus. Sin embargo, debes saber que la arqueología también le influyó, en especial los descubrimientos provenientes del Egipto faraónico.
Las artes visuales se dejaron llevar por este movimiento, al igual que la arquitectura, el diseño de interiores, la moda, el cine, la pintura y, como no podía ser de otro modo, la joyería. Tan solo duró una década, de 1920 a 1930, y tuvo una suerte de resurrección en los 60. El art decó dejó grandes ejemplos de su potencia que todavía pueden ser vistos.

Tras el fin de la Primera Guerra Mundial se buscaban joyas novedosas y frescas, el mundo había cambiado y era necesario pasar página. De esta manera, aparece este nuevo estilo caracterizado por los patrones estilizados, geométricos, simétricos y que combina los colores a la perfección. No obstante, el exotismo también estuvo presente en estas joyas. Si eres un amante del Antiguo Egipto reconocerás sus escarabajos y el gusto por el azul en estas joyas.
Así mismo, la civilización de los mayas y los aztecas tuvo su hueco en este estilo, siempre al son de los nuevos descubrimientos del siglo XX. En cuanto a las piedras utilizadas, los diamantes, zafiros y rubíes están presentes, aunque también se utiliza el coral y las perlas, así como piedras preciosas (jade o lapisázuli) provenientes de Oriente.
En definitiva, el estilo art decó proporcionó grandes joyas que, si eres un amante de la historia, no debes perderte.
¿Dónde comprar joyas art decó?
A la hora de comprar estas joyas debes optar por joyerías especializadas. En establecimientos de este tipo encontrarás verdaderos profesionales, los cuales te asesorarán durante todo el proceso de compra. El mundo de las joyas está repleto de falsificaciones, motivo suficiente para hilar fino en nuestras elecciones y apostar siempre por profesionales bien formados.
Una buena opción es comprarlas joyerías especializadas online. En estas webs puedes optar por comprar o una muy buena opción pueden ser las subastas de joyas online donde encontrarás piezas exclusivas a los mejores precios. Los mejores lotes de subastas te están esperando, no habrá manera más simple de contar con una auténtica joya art decó, que sorprenderá a todo el mundo.
Las joyas más vanguardistas
Las joyas art decó son una apuesta por la elegancia y las vanguardias de hace un siglo. Estas joyas son únicas, forman parte de la historia del siglo XX y lucirlas es un acierto en toda ocasión. Sin duda, si buscas unas joyas distintas y exclusivas, con estas acertarás seguro.
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Halloween en tu joyero: 5 sustos que puedes llevarte al vender oro
Ese cajón que todos tenemos (y que casi nunca abrimos) Seguro que sabes de qué cajón te hablo. Ese en el que acaba todo lo que no sabemos dónde poner: un pendiente que perdió a su pareja hace años, la cadena que se rompió en una boda, el anillo de la comunión que ya no entra ni en el meñique, una medalla con el nombre de alguien grabado por detrás. Lo abrimos de vez en cuando, lo miramos un momento y lo volvemos a cerrar. “Algún día haré algo con esto”. Y ese día casi nunca llega. Con Halloween a la vuelta de la esquina, nos ha parecido buen momento para hablar de los fantasmas que viven en ese cajón. Porque cuando por fin te decides a vender oro, hay algunos sustos que conviene conocer de antemano. Nosotros los vemos a menudo en clientes que vienen después de haber vendido en otro sitio, y casi siempre nos dicen lo mismo: “Ojalá lo hubiera sabido antes”. Susto 1: pensar que lo roto ya no vale nada Este es el que más nos duele, porque es el más fácil de evitar. Hay quien tira a la basura un pendiente suelto o una pulsera partida pensando que, si no se puede poner, no sirve para nada. Pero el oro no entiende de modas ni de cierres rotos. Cuando vendes joyas de oro, lo que cuenta es el metal que contienen, no si están enteras o bonitas. Un gramo de oro de una cadena destrozada vale exactamente lo mismo que un gramo de una cadena recién comprada. Así que, por favor, antes de dar nada por perdido, vacía bien ese cajón. Más de una persona se ha llevado una sorpresa muy agradable con lo que parecía chatarra. Susto 2: no ver la báscula Ponte en situación. Entregas tus joyas, el dependiente se las lleva a la parte de atrás y vuelve al rato con un número escrito en un papel. ¿Te fías? Deberías no hacerlo. Las básculas que se utilizan para comprar oro no son cualquier cosa: están sometidas al control metrológico del Estado y tienen que pasar verificaciones periódicas para asegurar que pesan bien. Y precisamente porque el peso lo es todo en esta operación, tienes derecho a verlo con tus propios ojos. Tus joyas no deberían salir de tu vista en ningún momento. Un consejo que siempre damos: pesa tus joyas en casa antes de salir, aunque sea con la báscula de la cocina. No será exacto, pero te dará una idea. Si luego te dan un peso muy distinto, al menos tendrás con qué comparar y podrás preguntar. Susto 3: el quilate que “baja” por arte de magia No todo el oro vale lo mismo. En España lo más habitual es encontrar oro de 18 quilates (750 milésimas), de 14 quilates (585) o de 9 quilates (375). Y aquí las diferencias no son pequeñas: un gramo de oro de 18k vale el doble que uno de 9k. El problema aparece cuando alguien clasifica tu joya en una pureza más baja de la real, y tú no tienes forma de saberlo. Para no depender solo de la palabra del comprador, busca el contraste: esa marquita diminuta que suele estar en el interior de los anillos, en el cierre de las cadenas o en la parte trasera de los pendientes. La normativa española sobre objetos de metales preciosos obliga a que las joyas que se venden en nuestro país lleven estas marcas, que indican la pureza del metal y quién la fabricó o importó. ¿Y si no encuentras nada o está tan gastado que no se lee? Tranquilidad. Es muy normal en joyas antiguas o muy usadas. Un tasador de confianza puede comprobar la pureza con pruebas sencillas, como la del ácido, y lo lógico es que lo haga delante de ti y te cuente lo que ve. Susto 4: un precio que parece de otra época El precio del oro se mueve cada día en los mercados internacionales. Sin embargo, hay sitios que trabajan con tarifas que no se actualizan o que redondean siempre a su favor, sabiendo que el cliente rara vez lo comprueba. No hace falta que te conviertas en un experto en mercados. Basta con que, antes de salir de casa, eches un vistazo al precio del oro hoy. Ningún comprador te va a pagar la cotización exacta, porque tiene sus costes y su margen, y eso es normal. Pero con esa referencia en la cabeza podrás preguntar con tranquilidad cómo han llegado a la cifra que te ofrecen. Y quien trabaja bien, te lo explicará sin problema. Susto 5: el intermediario que no ves Este es el susto silencioso. No lo notas en el momento, pero está ahí. Muchas tiendas de compro oro no funden el oro ellas mismas: lo compran y luego se lo revenden a un mayorista. Cada paso de esa cadena tiene su margen, y al final ese margen sale de un único sitio, que es lo que te pagan a ti. Cuantas más manos toca tu oro antes de llegar a su destino, menos dinero acaba en las tuyas. Por eso, siempre que puedas, vende directamente a quien está al principio de esa cadena. La diferencia, sobre todo cuando juntas varias piezas, puede ser bastante mayor de lo que imaginas. Lo que te recomendaríamos si fueras de la familia Si alguien cercano nos preguntara cómo vender su oro sin llevarse un disgusto, le diríamos más o menos esto: junta todo lo que tengas, incluso lo que creas que no vale nada. Pésalo en casa. Busca las marquitas de cada pieza y aparta las que te generen dudas. Mira cómo está el precio ese día. Y luego ve a un sitio donde pesen delante de ti, te expliquen cada número y no te metan prisa. Y, sobre todo, recuerda que una tasación seria siempre es sin compromiso. Si la oferta no te convence, recoges tus joyas y te vas a casa. Nadie debería hacerte

Empeñar joyas: dinero rápido sin desprenderte de lo que más quieres
Necesitas liquidez, pero no quieres vender tus joyas A todos nos ha pasado alguna vez: llega un gasto inesperado, una factura que no esperabas o un mes que se complica más de la cuenta. Necesitas dinero rápido, pero tienes claro que no quieres vender esa cadena que te regalaron tus padres o el anillo que llevas años guardando. La buena noticia es que no tienes por qué elegir entre quedarte sin dinero o quedarte sin tus joyas. Existe una opción intermedia, sencilla y mucho más antigua que cualquier banco: empeñar joyas. En este artículo te contamos cómo funciona, qué ventajas tiene frente a otras formas de financiación y qué debes tener en cuenta antes de dar el paso. ¿Qué es empeñar y en qué se diferencia de vender? Cuando vendes una joya, la operación termina ahí: tú recibes el dinero y la pieza deja de ser tuya para siempre. Cuando la empeñas, en cambio, lo que haces es dejarla como garantía de un préstamo. Recibes el dinero en el momento y tu joya queda guardada en depósito durante el plazo que fije el contrato. Una vez cumplido ese plazo, la decisión es tuya. Puedes devolver el préstamo y recuperar tus joyas, renovar el empeño por otro periodo si todavía necesitas tiempo, o venderlas si así lo prefieres. Esa flexibilidad es justo lo que hace que empeñar oro sea una opción tan interesante cuando la necesidad es puntual. Empeño frente a créditos rápidos y tarjetas revolving Cuando se necesita dinero con urgencia, mucha gente acaba recurriendo a los minicréditos online o a pagar a plazos con tarjeta. El problema es que la rapidez suele tener un precio muy alto. El propio Banco de España advierte de que los créditos rápidos combinan plazos cortos, intereses muy altos y comisiones elevadas, lo que dispara su TAE. Además, recuerda que la mayoría de las empresas que los ofrecen no están supervisadas por el supervisor bancario, ya que conceder préstamos no es una actividad reservada a los bancos. Y aún hay algo peor: en algunos casos se trata directamente de fraudes que piden un adelanto de dinero antes de formalizar nada. Con las tarjetas pasa algo parecido. El Banco de España lleva años vigilando de cerca la comercialización de las tarjetas revolving, un producto en el que elegir cuotas bajas puede alargar la deuda durante muchísimo tiempo y acabar pagando bastante más de lo que pediste. Frente a esto, el empeño tiene varias ventajas claras: No dependes de tu historial financiero. La garantía es la joya, no tu nómina ni tu situación en los ficheros de solvencia. No te endeudas más allá de lo que vale la pieza. Si al final decides no recuperarla, no arrastras una deuda que crece mes a mes. Es inmediato. Sin papeleo interminable ni días de espera para saber si te lo conceden. Tratas con alguien en persona. Sabes en todo momento quién te presta el dinero y en qué condiciones. ¿Qué joyas se pueden empeñar? El oro es el gran protagonista de cualquier casa de empeños. Anillos, cadenas, pulseras, pendientes, medallas, sortijas o incluso piezas rotas o que ya no usas pueden servir como garantía, porque lo que se valora es el metal y su pureza. Da igual que la joya esté pasada de moda o que le falte un cierre: lo importante es el oro que contiene. Si tienes otras piezas de valor y no sabes si se pueden incluir, lo más práctico es llevarlas y que un tasador te lo diga en el momento. ¿Cómo se calcula lo que te prestan? Aquí está la clave de todo, y es donde conviene acudir a profesionales serios. Una tasación correcta sigue tres pasos: El peso. Las joyas se pesan delante de ti, en básculas homologadas y supervisadas. Nunca deberías perderlas de vista durante el proceso. La pureza. Se comprueba la ley del oro (18k, 14k, 9k…) mediante pruebas como la del imán o la del ácido nítrico. No vale lo mismo un gramo de oro de 18 quilates que uno de 9. El precio del oro. El valor se calcula a partir de la cotización del oro en los mercados internacionales en ese momento. Puedes consultar el precio del oro hoy antes de acudir para tener una referencia. Un consejo práctico: pesa tus joyas en casa con una báscula de cocina antes de ir. Te dará un peso orientativo y, si la diferencia con el que te dan es muy grande, ya sabes que algo no cuadra. Plazos, intereses y cómo recuperar tus joyas Como cualquier préstamo, el empeño tiene un coste: la casa de empeños cobra un interés por el servicio. Por eso es importante que, antes de firmar, te expliquen con claridad tres cosas: El importe exacto que vas a recibir. El plazo durante el que tus joyas quedan en depósito. Lo que tendrás que pagar para recuperarlas al final de ese plazo, o para renovarlo. En Oro Credit, por ejemplo, los primeros 15 días el interés es del 0%, así que si solo necesitas el dinero para salir de un apuro puntual, el coste puede ser prácticamente nulo. Y si cuando llega la fecha necesitas más tiempo, puedes renovar sin perder tus joyas. ¿Y si tienes joyas empeñadas en el Monte de Piedad? Es más habitual de lo que parece: joyas que llevan tiempo empeñadas en otra entidad y que no sabes muy bien cómo recuperar. En estos casos también podemos ayudarte, ya que compramos papeletas de empeño del Monte de Piedad pagando por tus joyas su valor actual de tasación. A menudo es una forma de sacar bastante más dinero del que imaginas. Tu casa de empeños en Valencia, con trato cercano En Oro Credit somos mayoristas del sector del oro, lo que significa que no pagamos comisiones a intermediarios y eso se nota en nuestras tasaciones. Trabajamos con total transparencia, con básculas a la vista y explicándote cada paso, para que salgas sabiendo exactamente cuánto recibes y cómo recuperar tus joyas. Si quieres

Cómo detectar un Rolex falso y no llevarte un disgusto al comprarlo
Un Rolex es una inversión: que no te den gato por liebre Comprar un Rolex es, para muchas personas, un sueño cumplido. Para otras, es una forma de guardar valor en algo que se puede llevar en la muñeca. Pero precisamente porque es el reloj más deseado del mundo, también es uno de los más copiados. Y no hablamos solo de las imitaciones burdas del mercadillo: hoy circulan copias tan trabajadas que pueden engañar incluso a alguien con cierta experiencia. En este artículo te explicamos, sin tecnicismos innecesarios, cómo detectar un Rolex falso, qué detalles revisar antes de pagar y, sobre todo, cómo comprar un Rolex de segunda mano sin jugarte tu dinero. ¿Por qué hay tantos Rolex falsos en circulación? La falsificación no es un problema menor ni anecdótico. El comercio mundial de productos falsificados alcanzó unos 467.000 millones de dólares en 2021, el 2,3% de todas las importaciones globales. Y dentro de ese mercado, los relojes juegan en otra liga: si se mide por valor, son la categoría que encabeza las incautaciones. España no se libra. Nuestro país pierde cada año unos 265 millones de euros por falsificaciones en bolsos, joyería y relojería, y ocupa el cuarto puesto de la UE en pérdidas por falsificaciones en sectores clave. Detrás de un Rolex falso no hay solo una estafa al comprador: este comercio está muy ligado a la delincuencia organizada y a la explotación laboral. 7 señales para detectar un Rolex falso Ninguna de estas pruebas es infalible por sí sola, pero juntas te darán una idea bastante clara de lo que tienes delante. 1. El segundero: ¿salta o se desliza? Un Rolex original lleva movimiento automático. Su segundero avanza de forma fluida, con pequeños pasos casi imperceptibles (unos ocho por segundo). Si ves que el segundero “salta” de segundo en segundo, como en un reloj de pilas, desconfía de inmediato. 2. La lupa Cyclops sobre la fecha En los modelos con fecha, Rolex coloca una pequeña lente sobre la ventanilla que aumenta el número unas 2,5 veces. La fecha debe verse grande, nítida y perfectamente centrada. En muchas copias la lupa apenas aumenta o el número aparece desplazado. 3. La microcorona grabada en el cristal Desde principios de los 2000, Rolex graba con láser una diminuta corona en el cristal, a la altura de las 6. Es casi invisible a simple vista: necesitarás una lupa y buena luz. Ojo: si se ve con facilidad, también es mala señal. 4. Los grabados del rehaut y el número de serie El rehaut es el anillo interior que rodea la esfera. En los modelos de las últimas dos décadas aparece grabado “ROLEX ROLEX ROLEX” y, a la altura de las 6, el número de serie. Los grabados deben ser finos, profundos y perfectamente alineados con los índices. En relojes más antiguos, el número de serie y la referencia están grabados entre las asas de la caja. 5. El fondo de la caja La gran mayoría de modelos Rolex tienen el fondo liso, sin ventanas ni decoraciones. Solo algunos lanzamientos muy recientes muestran el calibre tras un cristal. Si te ofrecen un Submariner o un Datejust con fondo transparente o lleno de grabados, es prácticamente seguro que es falso. 6. Peso y tacto Rolex utiliza su propio acero Oystersteel, además de oro y platino en muchas referencias. Un original transmite solidez. Aun así, cuidado: las copias más elaboradas ya usan acero de calidad y su peso es muy parecido, así que esta prueba ya no basta por sí sola. 7. Esfera, brazalete y cierre Revisa la esfera con lupa: las letras deben ser nítidas, sin rebabas ni tinta corrida, y los índices perfectamente alineados. El brazalete no debe tener holguras exageradas ni bordes cortantes, y el cierre tiene que encajar con un clic firme y preciso. Cuidado con los “superclones” Aquí viene la parte incómoda: existen copias, conocidas como superclones, que superan buena parte de las comprobaciones anteriores. Reproducen grabados, microcorona y peso, y algunas incluso montan movimientos automáticos que imitan el aspecto del calibre original. Por eso, en relojes de este valor, la única comprobación realmente fiable es que un profesional abra el reloj, revise el calibre y compare números de serie y referencias. Si el vendedor se niega a que el reloj sea revisado, ya tienes tu respuesta. Cómo comprar un Rolex de segunda mano con garantías Más allá del reloj en sí, la forma en que se hace la compra te dice mucho. Estos son los puntos que nunca deberías saltarte: Desconfía de los chollos. Un precio sospechosamente barato y un punto de venta poco habitual son dos de las señales más claras de una falsificación. Un Rolex auténtico no se vende “a mitad de precio porque tengo prisa”. Pide la documentación completa. Tarjeta de garantía con el número de serie coincidente, caja, manuales y, si existe, factura de compra original. Comprueba que el número de serie de los papeles coincide con el del reloj. Exige factura del vendedor. Un profesional te entregará una factura con sus datos fiscales y la descripción completa del reloj, incluida la referencia y el número de serie. Paga de forma trazable. Transferencia o tarjeta, nunca efectivo a un desconocido ni envíos de dinero a cuentas en el extranjero. No compres con prisas. La urgencia (“hay otro comprador esperando”) es una táctica clásica de presión. Si el reloj es bueno, el vendedor esperará a que lo revises. Ve a un profesional. Comprar en un establecimiento físico especializado, con expertos en relojería y tasación, es la forma más sencilla de dormir tranquilo. Y si lo que te planteas es desprenderte de un reloj, quizá te interese saber cómo vender tu reloj de lujo al mejor precio o conocer nuestro servicio de compra venta de relojes de segunda mano. Tu Rolex, revisado por expertos en Valencia En Oro Credit llevamos años trabajando con relojes de alta gama, oro y joyas. Sabemos lo que cuesta ahorrar para un reloj así y lo que duele descubrir que